viernes, 29 de noviembre de 2013

Vida encajonada y embolsada

Solo buscaba un lugar más o menos propicio para vivir,
quiero decir: un sitio pequeño donde cantar y poder llorar tranquila a veces.
En verdad no quería una casa; Sombra quería un jardín.
(...)
Alejandra Pizarnik.
 

En lo que va del año, esta es la segunda vez que me voy a mudar de casa. La primera vez fue en febrero. Vine de la casa en la que vivía, con mi perfecta familia feliz (ironía), a una con historia propia. Esta vez debo salir de la acá porque me la piden y ¡por que se está cayendo!
No tengo casa, aun. Entonces, mis cosas poseen sus respectivas guardianas. El sueño de la propiedad privada pronto será realidad en mi vida. Tendré mi propia casita junto a mi señora madre.

Volviendo a la mudanza. Es un stress, un cuento de nunca acabar y más para una persona que se ha mudado tanto en la vida, que ya ni sabe a donde pertenece territorialmente.

Embalar libros, muchos libros que van desde los informes de derechos humanos de la Codehupy, los informativos campesinos, libros sobre ética, hermenéutica, estética, literatura, filosofía, sociología. Feminismo, marxismo, liberalismo, anarquismo. Desde Platón hasta Boron, pasando por Bunge y las novelas sin sentido como Crepúsculo (si, debo admitir que me leí Crepúsculo en un mes, los 4, al igual que 50 sombras de Grey en dos meses o menos). En fin, sigamos.

También están esas hojas de la facultad, trabajos, ensayos, fotocopias en perfecto orden según aquella época considere pertinente. Una copia de casi todo el archivo, de los documentos de la toma de la Católica en el 2006*, porque alguna vez pensé en escribir la memoria de aquel gesto heroico de los estudiantes de "clase media, hijitus de papá", según siempre nos llamaban. Ahora pienso que si no me metía en "eso" estaría terminando la facultad. Es otro círculo vicioso que involucra militancia, conciencia social y de clase, trabajo, explotación, etc. También un grado de colgadez. Sobre esto sí que no sé si me atreva a escribir.  

Sigamos, fotos de mi infancia, por suerte no muchas. Porque en aquella época (no soy tan vieja) en casa las fotos eran limitadas por: "no hay plata para los rollos" y "la cámara no es un juguete" (ahora esa cámara pasó a formar parte de la querida colección de Natu. Se la regalamos con mamá, porque ella ama las fotos y las cámaras y porque sabemos que si le contábamos esta historia, a lo mejor le miraría con cariño, nosotras la estábamos por tirar, no porque no la quisiéramos, sino porque si). ¿Se acuerdan de la cámara de segunda mano que recibió Amélie de su madre, cuando ésta se deshizo de cachalote, el pez suicida? bueno, esa.

Sigamos, en el plan mudanza: te encontrás con cada parte de tu historia!! Con cada objeto que te recuerda a tu época hippie, a tu época de ñembo (casi o se hace) militante dura, a tu época de feminista de pacotilla, en la que eras referente de las viejas campañas y teorías que ahora discutís. Te encontrás con esa caja especial, de madera (con tu nombre tallado en ella) o de galletitas de la abuela, en la que guardas los tesoros más copados, siempre terminan siendo (en mi caso, corro el riego de confesar lo patética que soy): la envoltura del primer chocolate que Él te regalo (ahora no sé ni donde vive), la entrada al cine con tu amor, la primera vez que salieron (ahora, no solo no nos sentaríamos a ver una peli juntos sin pelearnos, sino que discutiríamos horas sobre el actor, la visión del director, el guión, la fotografía y terminaríamos estando de acuerdo en, que todo es una mierda y que la anarquía, el Guasón y Jack sparrow son lo máximo). También tengo la cajita con frases de Pizarnik, Coelho (sí, imaginate), Elvio Romero y demás autores, que me había regalado una compa de facu, cuando éramos uña y mugre. Postales y fotos. También unas píldoras con frases de autoayuda que me regaló mi “mejor” amigo de la época, previa a que yo me posicione a la izquierda y él a la derecha (ahora las veces que nos cruzamos, fingimos no conocernos).


También la entrada al cine cuando quise que mi mejor amiga se "enganche" con mi mejor amigo y les llevé a ambos a ver "Regresiones", si no me equivoco, como sea, era una de esas películas de suspenso y terror (terminaron siendo novios mucho tiempo, y lo bueno es que me siguieron hablando), en el ticket no dice la peli, atrás escribí los nombres de mis amigos con un corazón al lado. El ticket de mi primer concierto, el ticket de mi primer disco,  y uuuuuuffff! ¡Quién sabe que cosas más! Acumuladora lo que soy. Cartas, esquelas, notas.

No olvidemos a los 7 u 8 blogs de escritos. Poesías de la escuela becqueriana, cuentos e historias. Por suerte la novela ya la escribí en la notebook y el backup de la primera estaba en la vaio. Y vaio murióse. Mi vaio es el monotema, y como acostumbro (como todo en esta era) escribir sobre boludeces, debería dedicarle por lo menos una poesía, jaja.

En la cocina... mejor no hablemos de este asunto. Digamos que todo es vintage y de distintas corrientes estéticas. La cocina en sí es roja y es vintage, para no decir antigüedad.

Hasta acá todos responden a la categoría de recuerdos, míos o heredados, acomodables en algunas cajas y bolsas negras de basura de 200 litros, marca amita o tapiti (compré tapiti**, porque me recordaba al Tapi y pensé que aportaría una sonrisa cada vez que sacaba una bolsa en que guardar mis cosas, importantes y queridas). Debo decir, y creo que llegaremos a un acuerdo inequívoco y unívoco, que "el bolsismo y el cajismo" es una institución en las personas ñembo (casi o se hace) independientes, autosuficientes, no tan obsesivas, ni con los recursos suficientes para invertir/desperdiciar en cajas que terminaremos tirando. También pensamos en la naturaleza, aunque los plásticos negros son un peligro. En fin, nos mudamos en cajas y bolsas negras, punto.

Cuando hablamos de los muebles. Son muebles grandes, pesados. Pesados muebles. Es el punto casi neurálgico de este cansancio, si bien estaban vacíos. El pensar en movilizar, me cuesta horrores. Igual, agradezco la pelea con mamá hace un año atrás y que se haya mudado llevando sus muebles, y que en la separación yo haya perdido/cedido una buena cantidad de muebles. Entonces, imagínense la mudanza del 2011, con mamá, pareja, perros. ¡Fue una mudanza de una semana!

Autora: Mercedes De La Jara

En fin, cuento casi toda mi historia con las mudanzas, pensando que cada una nos dice que hubo ciclos que deben cerrarse mínimamente en el momento que una se muda de casa. Una historia que contar, llorar, recordar. Es otra oportunidad que se abre. Un nuevo camino por recorrer, una nueva persona que explorar. Cada ambiente y como una lo va ajustando dice mucho de quienes somos, queremos ser y quienes fuimos. En esta casa, yo nunca me "hallé", pero no quiero sacarle su valor. Fue LA casa de la transición. Fue la casa que recogió cada uno de mis llantos, cada una de mis impotencias. Fue la que me ayudó a cicatrizar esas heridas tan grandes que traía de años anteriores. Tampoco puedo negar que me pasé de vaga, de casa en casa de mis amigas, porque la casa me interpelaba (además de otras cosas) en mi soledad. Me preguntaba que había hecho con mis sueños, que estaba haciendo con ellos. Ella me vio desplomarme, como nadie, una y otra vez, no como las otras casas que bancaban la ira y la furia. No, en esta casa empezó a gestarse una nueva yo. Llena de amor hacía las personas que me aman. Llena de ganas de vivir, como nunca antes. Llena de revisiones, de autocrítica, de serenidad. De reconciliación conmigo misma –y con mi madre-. También pasaron amores pasajeros y cumplí la edad de 27 años, esa edad que te dice que ya no estás en los 20, pero tampoco en los 30. El club de la serpiente cobró vida nuevamente en esta casa. Y Charly volvió a tocar en ella.

Este transitar casi cadavérica por ella, es uno de los transitares más importantes que he hecho en mi vida desde hace mucho tiempo. Transité para mí y por mí, para estar con los demás. Y no desde los demás para los demás. Apuesto que muchxs apreciaron los cambios (claro, santa Mercedes*** también tiene que ver), y lo mejor es que lo están viviendo. Entonces, yo consciente de este hecho solo puedo desear que ese lugar futuro que será mío (y el de mamá), sea un espacio en el que mis recuerdos se acomoden, mis cambios vivan y los "yo" que me habitan se sientan plenamente para crear, pensar y vivir, sobre todo vivir.

Si, sueño con la casita de colores, jardín y perros. No es muy distinto al sueño cliché. Lo único distinto es que en esa casa construiré mi propia historia, yo seré el centro. Daré rienda suelta a la de mis antepasadas mujeres. Contaré historias de mis brujas, brujas con el corazón tan grande, tan grande que no alcanzarían ni papeles, ni tinta, ni tecnología para contar, con una enorme sonrisa y lágrimas en los ojos, lo que ellas son para mí. 

Cuando encuentre ese lugar, les contaré como es. Espero que mi vida en bolsas y cajas llegue a su fin aquí.

Autor:

* "El candadazo", tomamos la Universidad en señal de protesta en contra de los estatutos (autoritarios) que iban a ser aprobados, sin consulta a la comunidad universitaria.
** Tapiti es guaraní y significa liebre. Y es el apodo del bebé de una de mis brujas, por ende Tapiti es mi sobrino. 
*** Nombre ficticio de mi analista.

lunes, 14 de octubre de 2013

Lo que dejó #encirc13

Tarea final del curso “Arte y cultura en circulación: crear y compartir en tiempos digitales”

Como siempre esta estudiante/participante llega sobre los 90 con la tarea. 

Antes que nada fue una experiencia gratificante haber participado del curso. La verdad, un gusto. Ha logrado captar mi interés de verdad, muestra de ello es haber cumplido con las tareas, leer los materiales (aunque aun me falta terminar de leer las lecturas recomendadas), etc. 

En particular, las clases que más me gustaron fueron la 2 y la 4. Creo que la clave para la deconstrucción y construcción colectiva del concepto del derecho de autor está en discusiones que aborden la piratería, las reapropiaciones, las intervenciones, etc. 

Personalmente, creo que quedé con más dudas respecto a los derechos de autor y los derechos intelectuales. Dudas que espero poder ir respondiendo de a poco y a medida que surjan espacios de pensamientos y reflexión, como este espacio. No puedo hablar mucho de los intercambios de pareceres debido a mi poca -o nula- participación en los tweetdebates. Este es un punto que sugeriría fortalecer para las próximas ediciones. Ver como se pueden generar más espacios de intercambios de opiniones y debates entre lxs participantes y con lxs mismxs facilitadores. Siempre me quedaba con ganas de que Mariana me responda o "retruque" algunas de mis ideas o preguntas. Es como que le falta esa ida y vuelta. De los trabajos de los demás participantes leí tres, como mucho. Me hubiese gustado tener la oportunidad o capacidad (no lo tengo resuelto) de ir generando ese debate más prolongado. 

Por otro lado, la tarea de licenciatón me pareció una de las cosas más practicas y copadas del curso. Sin duda una herramienta que me será de utilidad en el área que me desempeño, como "aficionada" y militante de acceso al arte para todos. Sin duda este espacio ha ampliado -bastante- mi capacidad reflexiva al respecto, los materiales proporcionados generaron interés en más ítems que me eran desconocidos o a los que no le daba mucha importancia. 

En cuanto a la clase 5, aun no he tenido tiempo de investigar a cabalidad el tema en mi país, pero las asociaciones de las que tengo conocimiento solo terminan de ser asociaciones elitistas movidas en torno al lucro, espacios donde artistas que no cumplen con ciertos estándares no tienen cabida ni para la discusión, sin mencionar que es casi inútil el rol que desempeñan. Esta es mi primera opinión, repito que aun me falta mucho por investigar y adentrarme en sus funcionamientos. Los textos de Beatriz Busaniche son muy esclarecedores. 

Sinceramente, es uno de los cursos más interesantes que he tomado. Todas las lecturas fueron altísima calidad y logró que me planteara y replanteara una y mil veces mi postura, mi pensamiento sobre los derechos de autor, el acceso a la cultura y cultura para quienes y desde quienes. Como escribía más arriba, pretendo seguir leyendo e informándome, porque considero un eje fundamental en la construcción de sociedades más igualitarias y libres. 

Espero que no sea mi última entrada al respecto, como también espero no haber mezclado todo, pues así está  mi cabeza. Felicitaciones y gracias a lxs facilitadores, especialmente a Mariana por leer mis tareas y responderme, insisto me hubiera gustado intercambiar más sobre todos los temas del curso.

Eso.  




martes, 8 de octubre de 2013

La soledad son dos amigos que no están


“Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas
y respuestas se encuentran en el perro.”
Franz Kafka en Investigaciones de un perro.


No sabía muy bien por dónde empezar… que historias contar, solo sé que quería escribir por el aniversario de la partida/trascendencia de mis bebés caninos. Skay y Jimi, esos dos seres que voy a amar, no sé, calculo que el resto de mis días.

Pongo en el reproductor “entre el cielo y la tierra” de Skay Beilinson y "el tesoro de los Inocentes" del Indio. El primer tema le canté a Skay en la madrugada de su partida, él estaba acostado entre mis brazos. El tesoro siempre escuchábamos en casa, yo en la compu, ellos acostados alrededor de mi silla; los tres. También debería poner Thunderstrucks de AC/DC, con ese tema si o si, saltábamos los cuatro.

A lo mejor, muchas personas piensan que son solo perros. Para mí no, Skay y Jimi no eran solo perros. Eran mis compañeros, mis amigos, mis hijos, los seres más leales y constantes con los que me pude relacionar. Fueron apenas unos meses. Pero fueron meses de mucho amor, de muchos abrazos, de muchas sonrisas, de mucha entrega, de mucha complicidad, de muchos enojos. Fueron meses plenos.


Como llegaron a nuestras vidas y como se fueron

Nacieron en enero de 2011, bajo el sol desconcertante de verano. Debajo de un arbolito verde. Patada, el sol de nuestras vidas, madre de estos seres dio a luz a 8 pequeños diablillos que en días más comenzaron a corretear por la casa y a sacarnos canas verdes, pero canas de placer. Eran alegría pura. Ellos eran: Sócrates (por Sócrates),  Emma (por Emma Goldman), Skay (por el guitarrista de los redondos), Porthos (era igual al papá que se llamaba Athos, entonces un une con flecha con los Tres Mosqueteros), Luna (tenía un lunar con forma de luna en la frente), Cloud (increíblemente, no recuerdo el nombre que le dimos), Jimi (por Jimi Hendrix) y el gigante (nació muerto). 

Skay, Jimi y Patada

Pasaron los meses cada uno fue con sus nuevas familias. Skay y Jimi se quedaron con nosotros. Skay por ser el primero en nacer y Jimi el último. Luego del infarto de Guille (mi pareja en ese tiempo), Skay y Jimi fueron acogidos temporalmente por dos amigos entrañables. Skay, casualmente, fue a parar a la casa donde había ido Emma, con mi amiga Romina. Luego volvieron y con ellos, volvió Emma… por problemas de la vida, infortunios de la vida. Emma luego va a la casa del hermano de Guille.

Setiembre de 2012, la terrible noticia era realidad. Skay y Jimi tenían leishmaniasis. Hicimos todas las averiguaciones para tratarlos. Era imposible por dos motivos. El tratamiento era muy costoso y la calidad de vida de los peludos no iba a ser la misma. Entonces, tuvimos que tomar la decisión de sacrificarlos. Fue la decisión más dolorosa, que yo tuve que tomar. La decisión más triste que tuvimos que tomar los dos.

Y así, en octubre. Nos quedamos sin Skay y sin Jimi. La tristeza era tan profunda y en un contexto personal tan triste, que esto era lo último que una persona debiera decidir.

El nudo que se forma en la garganta es inexplicable. Las lagrimas salen porque si. Y el dolor te cala los huesos. El respirar es imposible. La ausencia es una verdadera carga de culpa, de tristeza, alegría, todo. Una siente cosas inexplicables.

Un año después, ocurre lo mismo. Emma también tiene leishmaniasis y Kitana. Kitana es hija de patada, de la segunda camada. Ambas habían vivido con el hermano de Guille, pero luego regresaron a la casa. Y lo más triste es que ésta vez las tuvieron que dormir en el día del animal. Me tomé todo el jueves para pasar con ellas, jugar con ellas, dejar que ensuciaran, que me lamieran, que me arañaran. Total, era la última vez que las vería. 

Mientras todas las personas compartían en las redes las fotos de sus mascotas. Nosotros nos despedíamos de dos más.


Jimi, Skay y Patada

Dormían en la cama conmigo, su cabeza sobre la almohada, mis piernas, mi panza, mi hombro. Soportaban mis ataques de histeria y rabia. Venían con sus colitas en movimiento cuando me sentaba a llorar y secaban mis lágrimas. Con sus patitas me abrazaban y me decían “todo va a estar bien”. Jimi traía la pelota, que aun hoy tengo atesorada, para que juguemos y se me pasara la pena. Cuando todo iba mal y me sentía sola y con el espíritu roto, o cada vez que estaba perdida, eran ellos quienes me recordaban que eran motivo necesario para que yo pudiera vivir. 

Ellos, siempre fueron ellos, la razón por la que no sucumbí ante el desespero de muchas situaciones. Eran ellos quienes me demostraban que valía la pena vivir en este mundo, tal como es. Y seguir batallándole a la vida, al universo. A las ganas de vivir (?)

Hubo momentos en que fueron víctimas de mi rabia sin medida, de mis enojos sin sentido. Muchas veces fueron condenados al patio de atrás. No siempre estaba enojada con ellos. Con ellos casi nunca me enojaba. Pese a todo ello, siempre era Patada la que se acercaba a probar el terreno. Apenas me acercaba a pedirle disculpas, aparecían Jimi y Skay, tumbándome y subiéndose encima de mí, llenándome de lengüetazos, baba y cariño. Si, era de las que dejaba que su cachorro la llenara de babas. Era alérgica al pelaje de Jimi, no me importaba estar roja, ni rascarme la piel.

 Skay y Jimi. 

Skay, Jimi y Emma.

Estos tres seres me han enseñado lo que es el amor. Y me han permitido darles el amor que había en mí y que creí que era inexistente. Me dejaron ser parte de su vida. Me dejaron quererles, con todo lo que poseía.

Y al escribir estas líneas, no puedo evitar llorar y llorar, recordándolos. Se los extraña pero a montones. Ellos no solo representaban el amor, si no simbólicamente, representaban mucho más. Para mi fueron la oportunidad de relacionarme con otros seres, no me juzgaban, no me gritaban, no me cuestionaban. Se bancaban mis ataques de ira y se daban cuenta que ellos tenían el poder para sacarme de la oscuridad en la que me encontraba por momentos. Y lo hacían. Siempre me guiaban hacía el borde del pozo, para sacarme de allí.

Además ellos representan todo... porque los convertimos en el depositario del amor que no podemos dar, de la confianza que no podemos ceder fácilmente, de la soledad que nos gusta, del silencio que deseamos, del ruido que disfrutamos. Ellos nos hacían ver la vida de otra forma y aunque enojados por los destrozos que hacían, siempre los perdonamos porque la sonrisa de cada uno, siempre, siempre podía más que todos los enojos y todos los destrozos.

Recuerdo a la vez, cuando Fiona Apple canceló su gira por Sudamérica, con la historia de su perra Janet. Y decía “Si me voy ahora, temo que morirá y que no tendré el honor de cantar para ella mientras se duerme, de acompañarla mientras se va”.

Cuando sabíamos lo que pasaría, yo no tenía nada que ofrecerles, nada más que días de lágrimas. Estaba tan devastada con la noticia, solo supe llorar. El día antes de que los busquen, hicimos una gran despedida. Lloramos todos; mi mamá, Guille y yo. Y eran ellos, quienes nuevamente nos consolaban. Les juro que nos decían “calma, estaremos mejor. No sufran más”. Fue una gran tragedia, que yo no logro entender hasta hoy. ¿Por qué mis perros? ¿Por qué los dos? ¿Por qué ellos?

Ahora, a un año les puedo decir que el dolor de su ausencia sigue intacto. Creo que cuando una conecta de tal manera con sus compañeros, amigos, es imposible olvidarlos y "superar" el hecho. Aunque, debo confesarlo, los primeros meses por alguna jugada de mi cabeza no recordaba sus caras, poco a poco fueron volviendo. Hoy los puedo ver como siempre los vi. Con caras-de-estar-tramando-algo-. Atrevidos y juguetones.

Quienes hemos perdido a seres tan especiales, nuestros hijos perrunos, sabemos que siempre hay un antes y un después de ellos, y que ese después nunca es igual al estadio anterior. Quienes pudimos ver "ese final" podemos sentir empatía fácilmente por situaciones similares, no importa dónde ni quien sea, porque sabemos sobre que está construido el dolor y en momentos desesperantes deseamos sentir nada. Pues el dolor es tan fuerte, que por un momento pensás que se te va a romper las costillas. Ese es el dolor que yo siento hasta hoy. Puedo pasar madrugadas y madrugadas pensando en ellos, en los momentos, y llorar, y llorar y llorar y extrañarlos. Solo los recuerdos pueden minimizar el dolor que causa su ausencia. Esos recuerdos, que espero, nunca olvidar.

Para hablar de Patada hace falta otro escrito. Ella es única. Pero no podía no nombrarla. Ella me dio a estos dos seres que son mis amores. Y, hablando en serio, la responsable de que hoy siga viviendo.

“La soledad es la ausencia de un amigo que no está”, había dicho Charly cuando murió Spinetta. En mi caso es la ausencia de dos amigos que no están. Y duele, duele la ausencia de esas alegrías cotidianas.

Estos seres fueron todo para mí. Como lo fueron en su momento Emma y Kitana. A quienes les dedicamos madrugadas, calor, cobija para que pudieran sobrevivir. Por eso es muy triste, penoso... que todo esto ocurra a un año exacto de la partida de los otros dos.

Me habían dicho que los animales que “parten” temprano, parten porque ya cumplieron con su ciclo y con su tarea en esta parte del universo. Y se van conscientes de que cumplieron a cabalidad con lo encomendado. Trato de creer en esto y trato de creer que no murieron, sino que trascendieron y que en el lugar donde están ahora, son felices. Trato de imaginarlos en la típica pradera verde, jugando, haciendo hoyos, nadando en algún arroyuelo... que sé yo, son cosas en las que necesito creer.

Trato de pensarlos como eran. Felices, moviendo la colita y la orejita, con la lengua afuera, diciéndome que todo va a estar bien. 

Los extraño bastante. Y así, necesitaba escribir de alguna manera hoy, para que la tristeza sea más llevadera.


Y acá les dejo una poesía que les escribí hace un año: Amores ausentes



Kitana


Mi homenaje a ellos (obra de mi amigo, A. Saavedra)


 Los objetos que aun atesoro. 

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Piratería o acceso a la cultura?







Voy a intentar hilar este análisis con las clases anteriores. Desde mi punto de vista, con los conceptos actuales de propiedad intelectual y derechos de autor, es lógico pensar en esa relación simplista de: piratas – inmorales, los que pagan – éticos. 

Evidentemente, no es la falta de interés en la producción cultural el problema de la sociedad. Existe una relación entre el costo de la propiedad intelectual, los derechos de autor, los costos de producción de una obra, etc., con el costo que tiene acceder a la misma y por ende con quienes acceden a esa obra terminada.

El boom “7 cajas” en Asunción, Paraguay, es digno de más análisis. En este caso solo tomaré el título de la nota, mención al discurso; “Hay una suerte de idea de Robin Hood: que le robamos a los ricos y repartimos a los pobres” (ver noticia).

Si existieran, por un lado; políticas culturales desde los Estados y éstos, por ejemplo, subvencionen creaciones de obras de arte. Y por otro lado; otros conceptos, otras discusiones sobre los derechos intelectuales y la propiedad intelectual a los que hoy conocemos; la piratería no sería una necesidad. Como he indicado más arriba, en el mundo no existe desinterés en o hacia las artes o en la cultura en general. Lo que existe es incapacidad económica para acceder a ellas. 

Una familia de clase media para abajo, no siempre puede acceder a productos culturales, por los circuitos geográficos de los mismos ni a los horarios disponibles (no hay trasporte público en los horarios donde personas trabajadoras pueden acceder) además de no poder pagarse el costo de una entrada al cine, al teatro, a un concierto de música. No puede comprarse siempre el libro que desea leer. Sin embargo sí logran ver la última producción de Hollywood, gracias al señor que vende las películas en las calles. Y eso debería ser un indicador sobre la necesidad de ver otras culturas, interactuar, recrearse. 

Cuando el interés por ver la película nacional se manifiesta a través de la piratería (gente “inmoral” que compra las películas “truchas” a los “piratas”), ese acto, debería ser una alerta para los gobiernos en crear políticas culturales que beneficien el acceso a todas las producciones culturales. Que no dependa del poder adquisitivo que tenga cada individuo para “consumir” arte (en un ideal, ningún ser humano debería poseer más que otro ser humano, pero esa es otra discusión). 

Entonces, cuando colocamos en términos tan simplistas “inmoral-moral”, “ético-noético”, creo que perdemos la perspectiva como sociedad, como generadores de cultura. La realidad es mucho más compleja que los términos de diccionario que indican si tal acto está bien o mal. 

Es lo que vengo sosteniendo a lo largo del curso. Todo, creo, inicia cuando se plantea la pregunta ¿ésta idea es de quién y cuánto cuesta? Cuando esa idea es reflejo de la sociedad de la que unx forma parte. El reconocimiento está en un plano indiscutible, creo yo. Pero cuando eso se traslada en lucro y/o exceso de lucro es cuando se transforma en un problema que nos afecta como sociedad y nos impide avanzar en pensamientos, análisis, etc. Porque finalmente los elementos que puedan aportar, un documental hasta la película más tonta de Hollywood, son indispensables para crear pensamiento crítico o no crítico, pero sirve como espejo para referenciarse y hacer un mínimo análisis del entorno en el que vive una persona. 

Personalmente, creo que mientras existan mega producciones costosas la “piratería” seguirá en auge y quienes operan en el mercado negro seguirán sacando ventajas de eso, porque seamos honestos, el vendedor no es el que está detrás de todo ese aparato, es alguien más que saca ventaja del poco acceso de muchas personas a los “productos” culturales. Es así, las producciones costosas destinadas a un sector de la población, alimenta la piratería en complicidad con el (los) Estado (s) que tiene poca capacidad de velar por los derechos culturales, recreativos, etc. de sus ciudadanxs.